sábado, 19 de julio de 2014

Mutilación Genital Femenina y sus consecuencias

La ablación o mutilación genital femenina comprende una serie de prácticas consistentes en la extirpación total o parcial de los genitales externos de las niñas. Se calcula que 70 millones de niñas y mujeres actualmente en vida han sido sometidas a la mutilación/ablación genital femenina en África, Indonesia y el Yemen. Además, las cifras están aumentando en Europa, Australia, Canadá y los Estados Unidos, principalmente entre la inmigración procedentes de África y Asia sudoccidental.
Países dónde se realiza la Mutilación Genital Femenina (MGF)

Pero, ¿dónde comenzó y cuáles han sido los motivos que han extendido y han hecho perdurar esta práctica?

No se sabe con seguridad cuándo y cómo comenzó esta práctica. Los primeros hallazgos fueron encontrados en Egipto en algunas momias de aproximadamente 4000 años de antigüedad, y luego se fue extendiendo por las sociedades tribales muchos países africanos.

Las razones por las que se ha extendido por tantos territorios son muy diversas:

  • Sexuales: a fin de controlar o mitigar la sexualidad femenina. Se piensa que mitiga el deseo sexual y garantiza la fidelidad de la mujer, su virginidad antes del matrimonio y la posibilidad de satisfacer sexualmente a todas las mujeres en caso de poligamia. También se alega que un clítoris que no ha sido "modificado" puede incitar a la masturbación y el lesbianismo, y que el clítoris representa la masculinidad en la mujer.
  • Sociológicos: favorecido por la integración social y el mantenimiento de la cohesión social, o como rito de iniciación de las niñas a la edad adulta
  • De higiene y estéticos: porque se cree que los genitales femeninos son sucios y antiestéticos. La mujer que no ha pasado por este ritual es considerada sucia, y se le prohíbe la manipulación de alimentos y agua.
  • De "salud": se cree que el clítoris es un órgano agresivo y venenoso que pone en peligro los órganos genitales masculinos y al bebé en el momento del parto, pudiéndole causar hidrocefalia. Además, se tiene la creencia que su extirpación favorece la fertilidad y previene el cáncer vaginal
  • Religiosos: su origen se remonta a las religiones politeístas, pero hoy en día es llevada a cabo por personas musulmanas, judías etíopes, católicas, protestantes, adventistas y no creyentes. Aunque no hay un pretexto aparente que relacione estas religiones con la ablación, alguna gente tiene la creencia de que otorga a la mujer pureza.


¿Qué consecuencias puede tener para la salud femenina?

Las consecuencias dependen del tipo de ablación que se realice, las condiciones higiénicas del momento, la destreza de quién lo realice y la resistencia que ponga la persona intervenida. A todo esto, quienes realizan la operación no son consideradas como responsables de la muerte de las personas.

Consecuencias que pueden ocurrir:

  •     Físicas inmediatas: Hemorragias, shock pos-operativo, infecciones y cortes de órganos como la uretra, la vejiga, el ano o las paredes del útero. Además como los instrumentos que se usan raramente están esterilizados, se puede transmitir el tétanos.
  •     Físicas a largo plazo: infecciones crónicas del útero y la vagina, la formación de cuerpos exteriores en la vagina como resultado de la acumulación de la secreción mucosa, la formación de una cicatriz en la vulva puede causar un tremendo dolor que le impidan hacer ciertas actividades, la formación de quistes, menstruaciones dolorosas ya que la sangre no fluye con facilidad, y la esterilidad. Además, durante el parto se necesita reabrir la cicatriz para sacar al bebé, pero como la vulva ya ha perdido su elasticidad, sino es abierto a tiempo el bebé puede morir antes de salir del útero y o padecer daño cerebral.
  •     Sexuales: relaciones sexuales increíblemente dolorosas y anorgasmia.
  •     Psicológicas: puede causar trauma psicológico, ansiedad crónica, sentimientos de humillación y de traición hacia su familia.


Bibliografía:
                 Unicef: Ablación genital femenina.
                Bénédicte L.: APROXIMACIÓN ANTROPOLÓGICA A LA PRÁCTICA DE LA ABLACIÓN O MUTILACIÓN GENITAL FEMENINA.

                Blog  "papás": En España 17.000 niñas están en riesgo de sufrir ablación.

Autora: Esther Cortés Alonso (@estherCAfem) es una madrileña estudiante de enfermería. Se ha formado en cursos de la Escuela Virtual de Igualdad, asistiendo a jornadas. También está en contacto con organizaciones de ayuda a la mujer, como la red de atención a la mujer en Madrid de la consejería de Mujer y Empleo, o Cruz Roja Mujer.

sábado, 5 de julio de 2014

Ecofeminismo de los Pueblos Indígenas

Hay una corriente feminista que surge de los movimientos indígenas del sur global, que bebe de las vivencias y experiencias de estos pueblos. No se puede afirmar que hay un solo Ecofeminismo de los Pueblos Indígenas, pues existen tantos como comunidades originarias. Su principal punto en común es una fuerte crítica al desarrollismo, desde sus respectivas cosmovisiones. Con el fin de ilustrar esta corriente, vamos a analizar dos ejemplos: el Feminismo Comunitario y el Movimiento Chipko.
Simbología del pueblo maya

El Feminismo Comunitario
Está tomando fuerza en Mesoamérica y en la región andina latinoamericana, y surge de la experiencia vital de las mujeres indígenas, a partir de la toma de conciencia de la opresión y expropiación de sus cuerpos por parte de los diferentes patriarcados: el patriarcado ancestral y el patriarcado occidental que llegó a través de la colonización, ambos se retroalimentan y se refuerzan.
Para los pueblos indígenas, el territorio constituye el referente de identidad colectiva, es decir, el espacio de pertenencia a un grupo y a una cultura[1], marcado por la afectividad histórica con el medio, que ha ido configurando las relaciones sociales de la comunidad y su organización política. Mantener el territorio significa mantener su sociedad y su cultura, así como sus medios de supervivencia. De esta manera, la territorialidad[2] es el fundamento de sus reivindicaciones étnicas y políticas. En estas últimas décadas, la defensa del territorio se ha convertido, además, en una lucha por la supervivencia debido a la entrada de un modelo de producción y consumo que destruye el hábitat y deja a las comunidades sin los recursos básicos necesarios.
En paralelo a la lucha por el territorio ha surgido una lucha de las mujeres por formar parte de la comunidad de una manera integral, reivindicando su participación en las relaciones de poder de una manera igualitaria. Además, ha sido frecuente durante los conflictos armados internos la utilización de la violencia contra las mujeres como arma de guerra, por dos razones principales: como una forma de conquista del territorio y para desestructurar las relaciones internas de las comunidades indígenas. Por eso, la reapropiación de los cuerpos de las mujeres como territorios de resistencia ha tenido un lugar principal en la lucha de estas mujeres por la igualdad de derechos dentro y fuera de su comunidad.
En resumen, el feminismo comunitario se comprende en un contexto en el que la defensa del territorio[3] está siendo prioritaria, integrando en la misma la lucha contra la violencia hacia las mujeres de los diferentes patriarcados. De esta manera, es necesario que el cuerpo se convierta en un territorio (territorio-cuerpo: defensa de los derechos sexuales y reproductivos, deconstrucción de los roles de género y las relaciones de poder) de resistencia frente a la expropiación y violencia históricas, así como la tierra debe de ser defendida porque es el territorio (territorio-tierra: defensa del territorio, de la naturaleza) en el que conviven los cuerpos[4].
El movimiento Chiptko
Vandana Shiva es una de las personas referentes de este movimiento. Movimiento que fue en un principio de carácter ecologista, aunque con una destacada participación de las mujeres. Se constituyó, en sus orígenes, sobre el principio de la no-violencia activa, en defensa de los recursos forestales y la conservación de la naturaleza para frenar su degradación, y ha ido incorporando una visión más amplia sobre los problemas ambientales.
Especial relevancia ha adquirido la lucha contra las biopatentes, al considerar que son la invasión de las formas de vida por parte del capitalismo patriarcal, que hace desaparecer la reproducción y la reemplaza por la producción, para que pueda seguir existiendo un crecimiento del capital[5].
Para el capitalismo patriarcal, cuestiones como la maternidad, los cuidados o la agricultura de supervivencia, son definidas como no productivas, porque no se compran ni se venden, no se genera capital y no existe el crecimiento económico. Forman parte de ciclo de la reproducción, y se han ido incorporando en el sistema capitalista de manera gradual como producción a través de productos como las biopatentes, los fertilizantes, e incluso la propia destrucción de la naturaleza. En definitiva, para el capitalismo patriarcal, la reproducción en sí misma, de la vida, no es considerada como un bien si no se puede incorporar al mercado.
El movimiento Chipko sirve de referencia para mostrar como los movimientos por la reclamación de los derechos de las mujeres surgen de las luchas contra la violación de derechos, aunque éstos en un principio no sean “de género”. De esta manera se demuestra que los movimientos para la reivindicación de derechos a nivel público pueden traducirse en una vindicación de los derechos a nivel personal[6].


Autora: Isabel Álvarez Fernández, máster en cooperación internacional para el desarrollo (esp.sostenibilidad ambiental), activista feminista y en movimientos de solidaridad internacionalista. Especialista en coeducación y diversidad afectivo-sexual"


[1]              http://www.albasud.org/noticia/es/39/geopolitica-de-los-territorios-indigenas-de-
guatemala-nuevo-articulo-de-silvel-elias
[2]              Sentido de pertenencia de los habitantes en referencia al lugar en el que viven, que implica las relaciones sociales y las relaciones de esta sociedad con el medio.
[3]              Entendemos territorio como un sistema socioecológico de la sociedad y el medio en el que ésta habita. Así mismo, y para diferenciarlo, hablaremos de tierra para referirnos a la definición espacial, paisajística y ecológica de territorio. Es decir, tierra sería un área física en la que existe un medio natural que interactúa con las sociedades que la habitan.
[4]                     http://porunavidavivible.files.wordpress.com/2012/09/feminismos-comunitario-lorena-cabnal.pdf
[5]              Shiva, Vandana; Flores, Judith; Martínez, Esperanza (2012). Ecofeminismo desde los derechos de la naturaleza.       Quito: Instituto de Estudios Ecologistas del Tercer Mundo.
[6]              DAGSPUTA, J. (2010). “Las luchas de las mujeres supervivientes de Bhopal por la justicia  medioambiental”; en  Género, movimientos populares urbanos 38 medioambiente, pp. 159-169. Madrid: IEPALA

lunes, 30 de junio de 2014

Maternidad y su Influencia en el Desarrollo Laboral de las Mujeres

La maternidad([i]) en la cultura Occidental es entendida como el rol de máxima responsabilidad en el cuidado de la familia. El amor materno y su consagración en el cuidado de los descendientes son unos valores muy significantes para la sociedad. Esto dista del concepto que se tiene sobre la paternidad, pues queda relegada como rol de proveedor y protector familiar, valorándose sobre todo su vida pública y su desempeño cultural.

La maternidad es uno de los arqueotipos femeninos que más perduran y que mas condicionan la vida de las mujeres, llegándolo a equiparar con la feminidad, es decir, considerando el ser madre como la culminación de ser mujer, como un ente homogéneo que debe dedicar una parte importante de su vida a cumplir ese rol reproductivo.

¿Cómo afecta este constructo social en el desarrollo laboral de la mujer?
Las mujeres son las que tienen mayor carga de responsabilidades en el cuidado de sus familiares, dejando muchas veces el trabajo de lado, o teniendo que soportar hasta una triple jornada (laboral, doméstica y de cuidado). Su rendimiento, su salud física y emocional, su desarrollo personal, su promoción y desarrollo profesional, su nivel de recursos económico y su participación social se ven mermados por el sobreesfuerzo y la carga excesiva de responsabilidad a la que se ven sometidas. 

Si se tiene este fenómeno en cuenta, se podrá apreciar que favorece de manera directa en agrandar la violencia laboral dirigida a las mujeres y las desigualdades de género en el trabajo. Las mujeres son las que más hacen uso de jornadas parciales peor remuneradas para poder compaginar otras actividades de su vida. Es por ello, por lo que se pueden promocionar menos y tienen una menos disponibilidad de movilidad, por lo que hace que existan menos posibilidades de ascenso, lo que favorece al fenómeno "techo de cristal". Además, influye en que haya más mujeres que hombres que se dedican al trabajo informal o no remunerado y con menos protección social.

¿Cuál es la solución a esta sobre carga de responsabilidad femenina que afecta a todos los aspectos de su vida?
La única solución viable es la de la Corresponsabilidad. Esto hace que el reparto de responsabilidades sea más justo y equitativo, y no recaiga de manera injusta sobre una persona. Las medidas de conciliación sin plantearse este primer término reforzarían el papel de la mujer con un rol reproductivo: puede trabajar pero tiene que apañárselas para sacar lo otro adelante, ya que, hoy en día, son ellas quienes principalmente se acogen a este tipo de medidas.

Autora:

Esther Cortés Alonso (@estherCAfem) es una madrileñaestudiante de enfermería. Se ha formado en cursos de la Escuela Virtual de Igualdad, asistiendo a jornadas. También está en contacto con organizaciones de ayuda a la mujer, como la red de atención a la mujer en Madrid de la consejería de Mujer y Empleo, o Cruz Roja Mujer.




[i]  II Jornada Presencial de Formación. 5ª Edición de la Escuela Virtual de Igualdad (Nov 2013). Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. Dirección General para la Igualdad de Oportunidades. Instituto de la mujer.   Ponencias:
·         Ángeles B. G: Maternidad y su influencia en el empleo de las mujeres.
·         Carmen F. B: Mujeres, empleo y crisis económica.
·         Eva G: Corresponsabilidad, ¿En qué medida afecta a ésta la legislación existente sobre la custodia de menores en caso de ruptura de pareja?



jueves, 26 de junio de 2014

Mobbing: un problema social silencioso


‘No más muertes por bullying, no más burlas, acoso ni golpes por compañeros de clase’ el tema del acoso escolar está latente en la agenda de la política mexicana y de la sociedad en general, en un momento donde la violencia se ha expandido como un verdadero virus, ésta ha rebasado el control institucional y ya no reconoce espacios, edades, ni géneros. México se encuentra a la cabeza de los países en los que se sufre más bullying a razón de una serie de importantes casos de atropellos a los que no se les da la debida importancia, pero la agenda de observación se olvida de un tipo de violencia que va en aumento y poco se ha atendido como materia de atención urgente: el mobbing laboral.[1]

Se conocen infinidades de casos de jefes que violentan psicológicamente, humillan y gritan a sus empleadxs; pero también existen compañerxs que se burlan, amenazan o ignoran a sus iguales. Ese tipo de violencia lleva un nombre y se ha convertido en un problema del espacio laboral que cada día se intensifica y que tiene un significado catastrófico para las carreras profesionales de personas exitosas, que puede alejarlas, dejarlas discapacitadas o ser una razón de suicidio.

El mobbing laboral, un término investigado en la década de los 80s, afecta a muchas personas trabajadoras y se define como el hostigamiento laboral constante y persistente. Algunos comportamientos típicos que giran en torno a esta definición son: indicar tareas humillantes o fuera del rol de la persona, no asignarle tareas, descalificarla como persona o cuestionar sus logros con ironías, atacarla verbalmente (insultos), aislarla, actuar como si no estuviese allí o no existiera, hablar sobre rumores e infamias sobre su intimidad, ofenderla a gritos, responsabilizarla de cosas que no hizo con acusaciones o bromas. Quien recibe todo esto se confunde, no comprende qué sucede, se generan entonces los primeros síntomas de estrés en una víctima, acompañados por su esfuerzo de mejorar el desempeño en el trabajo.[2] Pensando en femenino, al considerar a las personas que han sido objeto de este tipo de acoso en algún momento de su vida laboral se encuentra que en un 9% las mujeres han sido víctimas y a éste porcentaje debe añadirse el acoso sexual en el trabajo. El mobbing viene mezclado con otros tipos de ataques, pero si se piensa laboralmente, este acoso coloca a la mujer frente a una desventaja de seguridad laboral, ya que ella puede ser víctima de una múltiple serie de afectaciones psicológicas y físicas que la mayoría de veces son interiorizadas sin nunca hacerlas evidentes, la anterior es una cifra alarmante cuando se repiensa en las condiciones de seguridad que una empresa debe proveer como espacio de desenvolvimiento cotidiano.

Causas que dan origen al mobbing

Según investigaciones de las recientes décadas, los factores fundamentales por los que se presenta el mobbing en los centros de trabajo son los siguientes:

1) Porque la víctima es diferente a los acosadores, al grado de que puede tratarse de una persona brillante o reconocida en su ámbito profesional y que el acosador envidia.
2) Cuando el acosado es débil (sentimentalmente) y no corresponde al perfil de su superior o de sus compañeros de trabajo.[3]

Este tipo de motivos me hace pensar que las empresas que permiten el mobbing son incapaces de superar los estereotipos sociales y de género, evidencian que aún es mucho el trabajo que tienen que realizar para fomentar la tolerancia y la igualdad entre lxs colaboradores de sus filas y este tipo de acoso pone en duda el derecho que se tiene como ciudadanxs de garantizar la libertad de trabajo (y en él); por otro lado, existen un gran número de denuncias de acoso sexual en el trabajo, pero me pregunto si existen las mismas condiciones de libertad para denunciar el mobbing cuando viene por ejemplo, de un(a) superior, la demanda laboral contemporánea coloca a las personas en desventaja cuando entre oferta y demanda intentamos emparejar números, hecho que ocasiona que muchas personas, la mayoría mujeres, no denuncien el acoso por mobbing por ‘miedo’ a perder su puesto, fomentando así la reproducción y acentuación de estas situaciones de violencia silenciosas.

Mobbing maternal

¿Se sufre acoso laboral por el hecho de ser madre o quedar embarazada? ¿Mobbing o discriminación? Muchas empresas ejercen el mobbing con gran sutilidad, puesto que para algunxs jefes la maternidad se ha convertido en una estrategia para hacer uso de él y generar así la exclusión laboral y social de la mujer, ya que su embarazo implica para ellxs un factor de riesgo o un incremento en el costo de la productividad, logrando así dejar atrás el tema de la discriminación y dando paso  al mobbing maternal, conviertiéndose en otro fenómeno social silencioso que fomenta la interrupción (no planeada) del embarazo no planeado por miedo a perder el puesto; puede ser también que en caso de permanecer en el empleo existan ataques psicológicos generados a través de mobbing que conllevan una intención clara de provocar a las acosadas una sensación de derrota y la inminente renuncia a su trabajo, en dicho supuesto la empresa la tendrá que dejar partir sin mediar ningún despido porque la víctima en un momento dado no aguantará más este ataque psicológico, vienen entonces las llamadas ‘recomendaciones’ del tipo: es lo mejor para tu condición o ve a descansar y disfrutar de tu embarazo.

La Organización Internacional del Trabajo señala que el trabajo debe ser un espacio productivo y seguro, orientarse con respecto a los derechos, con diálogo social e igualdad de oportunidades, así como negociaciones que permitan superar los conflictos institucionales inminentes. Es alarmante conocer cifras en las que se evidencia que el mobbing es una enfermedad social que afecta profundamente la vida laboral de las personas, ya que si le pregunta a alguien si ha ejercido alguna vez bullying (mobbing) en contra de un compañero de trabajo, 82.2% afirma que nunca lo ha hecho, 16.9% dice que sucedió alguna vez y 8% acepta tener esta conducta en forma regular.[4] Discriminación, bullying, moobing laboral y maternal, distintas definiciones con el mismo fin, todos estos son un tipo un de violencia que las empresas deben velar por erradicar, asegurando una mejor calidad de vida de sus colaboradores. Trabajamos por necesidad y por supervivencia, formamos parte de una sociedad en la que el empleo es una pieza fundamental para el  desarrollo de las personas. Es cierto  que ante la falta de empleo, el temor a ser despedidx o a manchar la imagen orilla a las personas a soportar el maltrato, temores por los que se dejan crecer los problemas de mobbing laboral o peor aún se sufren en silencio.

Desde esta perspectiva de género para 12 Causas Feministas la recomendación es denunciarlo, hacer evidente que este acoso psicológico silenciado es un problema social del cual las empresas y las instituciones también deben hacerse responsables, porque el mobbing de cualquier tipo afecta a varones y mujeres adultxs, pero no debe ser callado por temor a nadie, no debe reproducirse, pero sí se debe aprender a identificarlo; es una tarea faraónica, será difícil hacerlo evidente y luego contrarrestar el problema, pero por salud y bienestar vale la pena intentarlo.


Autora: Licenciada Santa Sabina patiño Rodríguez



[1]   Destaco y aclaro que este análisis sobre el mobbing fue realizado desde una perspectiva de género, enfocado en la rama de trabajo de 12 Causas Feministas para un 2013 menos machista.

viernes, 13 de junio de 2014

El caso Arias Cañete o el acceso restringido a puestos de poder

Hace menos de un mes, en España, ocurrió algo que, a mi juicio, consiguió mostrar la verdadera política de un sistema completo. El diputado del Partido Popular y candidato a las elecciones europeas, Miguel Arias Cañete, tras un debate en una famosa cadena de televisión con la candidata del Partido Socialista dijo lo siguiente: “El debate entre un hombre y una mujer es muy complicado. Si haces un abuso de superioridad intelectual parece que eres un machista que está acorralado a una mujer indefensa"[1].

La reacción de la población mundial fue instantánea y  la mayoría condenó  las palabras del ministro y exigió que pidiera perdón y, en algunos casos, dimitiera, pero todo el debate se centró en la misma idea: la política de un determinado partido es machista y es machista porque piensa que la mujer es intelectualmente inferior al hombre pero tan solo una pequeña parte de la población alcanzaba a ver las consecuencias o el fondo de aquellas palabras. Cuanto más se condenaban ese comentario más claro se veía que detrás de aquellas palabras de Cañete había algo mucho más profundo, y lo que está detrás es el acceso restringido al puesto de poder por parte de las mujeres y eso, además de ser machista y sexista, es violencia laboral.

Miremos datos más allá de las palabras de Cañete:

El número de concejalas en el Partido Popular en 2014 es del 7.665  mientras que el de hombres es 14.841[2].

El número de concejalas en general en la clase política española en 2014 es 21.140 y el de hombres 38.856.

Y en cuanto a Órganos superiores y altos cargos de la Administración General del Estado, en 2013, hay 97 puestos ocupados por mujeres frente a los 199 ocupador por hombres.

Si todavía pensamos que la desigualdad en puestos de poder no es tanta, podemos fijarnos en el número de académicas/os numerarias/os en las Reales Academias españolas, 50 puestos ocupados por mujeres frente a 486 puestos ocupados por hombres en el 2014.

Estas estadísticas están en relación directa con las palabras de Arias Cañete, no son el resultado de un comentario de un determinado individuo, son el resultado de una ideología y es la que corresponde a “la mujer no puede estar en el poder, eso es trabajo de hombres porque son intelectualmente superiores”.
Para que se pueda ver con claridad la idea os presento el siguiente esquema:



Por un lado tenemos los datos que muestran la poca cantidad de mujeres en puestos de poder, es algo que está en la superficie que hemos normalizado y que no suele escandalizar a la mayoría de la población porque no lo relacionan con un problema de discriminación o con una ideología determinada, por otro lado tenemos casos como el comentario de Arias Cañete que crean gran expectación o sorprenden y que todo el mundo denuncia pero que nadie relaciona con el escaso número de mujeres en puestos de poder, más bien suelen entender este tipo de comentarios como casos aislados de un tipo de machismo rancio que nadie mantendría hoy día y se atribuye a un único partido político o a un sector reducido, y, finalmente, tendríamos la ideología del patriarcado que le atribuye a la mujer el papel de inferior intelectualmente hablando de la que poquísima gente es consciente o que suelen entender como totalmente obsoleta o "resuelta", en definitiva, que no se da en el siglo XXI. La relación entre las tres etapas es todavía menos apreciada, porque si por un lado negamos la etapa profunda que todavía existe pero que no se aprecia y, por otro, consideramos las palabras de Arias Cañete como algo puntual y aislado, estamos obviando el problema y nos alejamos de su solución y del incremento de mujeres en puestos de poder.  
  
Arias Cañete con sus palabras dejaba ver una concepción general de la inferioridad intelectual de la mujer con respecto al hombre, y esa concepción está totalmente relacionada con la cantidad de mujeres ocupando puestos de poder, aunque éste no sea el único motivo, pero esa relación no se ve tan claramente y más cuando se hace de la desigualdad campaña política, algo que se hizo el mes pasado en España y que no nos permitió tratar con profundidad el problema. Ante estas estadísticas cabe preguntarse por qué la desigualdad en puestos de poder es tan grande y tener la capacidad de relacionarla con situaciones o comentarios que reflejan la ideología de un sistema patriarcal que ejerce violencia contra la mujer de muchas formas, una de ellas es restringirle el acceso a puestos de poder.



Autora: Lucía Carrillo González ( @mrsrobinson_ ) tiene 23 años y es estudiante de filosofía en la Universidad de Granada, sus campos de interés son la ética, la filosofía política y los derechos humanos. 




[1] http://www.cadenaser.com/espana/articulo/arias-canete-debate-hombre-mujer-complicado/csrcsrpor/20140516csrcsrnac_8/Tes
[2] http://www.inmujer.gob.es/estadisticas/consulta.do?area=8